domingo, 8 de julio de 2012

Una Europa sin esperanza, una Europa sin democracia

La crisis global desatada tras el estallido del banco Lehman Brothers ha mutado desde su inicio. A día de hoy, la crisis de Lehman Brothers ya no existe como tal y se ha contagiado a Europa bajo el nombre de “Crisis de la Deuda”, siendo el último reducto de virus inicial. ¿Por qué motivos sigue Europa inmersa en la crisis?

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Desde el fortísimo estruendo generado por la quiebra del banco norteamericano Lehman Brothers, el mundo ha entrado en una espiral crítica para muchos sectores. En el horizonte, el BRIC que desea una posición más poderosa en el mundo. En el presente, la débil Europa en el plano político y en la dimensión temporal, el fuerte miedo que el estallido del ladrillo (en forma de subprimes) ha supuesto en los mercados deseosos de una mayor seguridad para sus inversiones.

Con estos ingredientes, la cena está servida. La crisis se transmitió a todos los países que fundaron su Producto Interior Bruto (PIB) en el sector de la construcción. Estados Unidos y España son ejemplos claros. Además, la crisis de la construcción mutó en la crisis de la deuda en Europa a través del miedo a los impagos de los gobiernos. Y ahí apareció Grecia

Pero de lo que no cabe duda es de que la crisis global ha sido encajada de forma distinta por cada país que la ha sufrido. Estados Unidos dispone a día de hoy de unos números macroeconómicos con los que Europa tan solo se permite soñar. Y todo ello habiendo sucumbido al virus en el mismo instante. Asimismo, también existen asimetrías en Europa: Francia y Alemania no están sufriendo la crisis del mismo modo que Grecia, Irlanda, Portugal, España e Italia. ¿Por qué motivo(s) sigue Europa en crisis mientras que Estados Unidos parece haberla superado? ¿Como es posible además, que en una Unión de Estados como es la Unión Europea, el impacto de la crisis sea tan desigual?

La crisis se enmarca en un contexto bien definido.

La situación en la que el mundo y concretamente Europa se encuentra actualmente ha sido el resultado lógico de un elemento que se ha gestado desde hace una década. El fenómeno llamado “globalización” ha inducido durante los últimos años un proceso politico-social en el que la sociedad ha sido desposeída de su poder de acción sobre la política económica en favor de las entidades financieras. Concretamente, fueron primero los Estados que veían su poder soberano reducido y por ende, la sociedad que durante los últimos años ha visto como su capacidad de decisión era neutralizada.

La crisis de la deuda supone dos pruebas de este hecho al mismo tiempo. En primer lugar, ha permitido que la sociedad se percate de esta evolución en contra de los derechos sociales y al mismo tiempo, ha sido la desembocadura lógica de lo que se ha venido buscando desde hace años: la desaparición del Estado del Bienestar.

¿Qué es exactamente la crisis de la deuda (la crisis económica Europea o la crisis de la deuda soberana)?

DEUDAS_UEYa se ha hablado mucho de lo que ha formado esta crisis. Pero para simplificar lo ocurrido, todo empezó con la crisis de las subprime por parte de empresas privadas. Esas empresas que apostaron erróneamente por la construcción formando una burbuja gigantesca acabaron por estallar y no pudieron devolver las deudas contraídas con los bancos privados. Los bancos que habían presentado a esas empresas habían dejado un dinero que no tenían a unas empresas que no lo podrían devolver y la crisis estalló.

Para paliar el hundimiento bancario que rápidamente se contagió desde Estados Unidos al resto del mundo, los bancos nacionales prestaron dinero a los Estados y a los bancos privados para frenar la crisis y dos modelos diferenciados se impusieron: el modelo expansionista neo keynesiano aplicado en Estados Unidos y el modelo de austeridad aplicado en Europa.

Todo empezó en 2007 y ahora empezamos a ver cómo se está traduciendo en la vida concreta de las personas esta crisis.

La sociedad humana en todo esto…

La-crisis-europea-en-una-imagenLas consecuencias a nivel social son patentes a simple vista. En los países más afectados por esta crisis económica, las condiciones de vida se están degradando en nombre de una prosperidad venidera prometida. Una prosperidad futura de la que muchos expertos dudan si el Estado del Bienestar sigue siendo diezmado como está ocurriendo en estos momentos. En efecto, a día de hoy, una generación entera está siendo maltratada con medidas de todo tipo: desde la reducción del salario mínimo interprofesional, la permisividad por parte de los estamentos políticos para ceder libertad total a la empresa que no deja de despedir, el debilitamiento de los pilares de una sociedad como son la educación y la sanidad…

En definitiva, la sociedad está experimentando una sensación de desamparo justificada que se traduce en el éxodo masivo de jóvenes hacia otros países, el desencanto hacia una clase política que como hemos visto, ya no tiene el poder de decidir (antes de la crisis, esta falta de poder estaba camuflada pero tras el estallido de la crisis, la sociedad europea asiste impotente a cambios en las Constituciones que obligan al gobierno de un país a ceder su soberanía económica a un grupo de representantes financieros). Todo ello se traduce en una apatía hacia el ideal de la sociedad occidental: la Democracia.

En este blog ya se han tratado los aspectos estadísticos de la coyuntura macroeconómica a nivel occidental, pero concretamente, el asunto del paro merece ser tratado de forma especial por el dolor que está provocando en el seno de muchas familias. Cerca del 25% de la población activa está en las listas del paro en España. Dentro de este 25%, se encuentra un dato todavía más alarmante: el 50% de los jóvenes españoles no tiene trabajo. ¿Qué futuro le está dando España a su generación más joven? La respuesta es simple, la generación que mañana tendrá que sustentar el país, se encuentra engrosando las listas del paro de largo plazo (más de dos años sin empleo). Y este dato de paro juvenil se puede exportar fácilmente a otros estados: 48% en Portugal, 43% en Italia, 25% en Francia… Y Alemania no es una excepción: el paro juvenil alemán es elevado y el empleo precario en Alemania es de los más importantes de Europa.

Las consecuencias de esta crisis social

Esta situación se está traduciendo en un alzamiento de la población (notablemente juvenil pero cada vez más acompañada por otros segmentos de la sociedad igualmente alcanzados por la crisis y el drama social asociado) en todos los países: los Indignados en España, las virulentas protestas en Grecia, los altercados en las barriadas de París, las manifestaciones sociales en Quebec, las protestas en Israel, Londres y en Wall Street e incluso las insurrecciones en el mundo árabe, el movimiento Anonymous. Y aunque la relación con la crisis económica sea más lejana, las protestas en Chile, en República Dominicana, en Siria…

Todas ellas tenían como detonantes el hastío de la sociedad hacia los estamentos políticos y económicos. Simplemente las personas se preguntan porqué deben pagar por algo que no han causado. Porqué debe ser la población menos pudiente la que tiene que perder derechos sociales. Cómo es posible que mientras que los bancos se hunden por una mala gestión o una gestión llevada por incompetentes (Bankia es el ejemplo más claro), sus dirigentes se repartan dividendos por valor de millones de Euros? Como puede ser que las tarifas de inscripción a las universidades aumenten cuando la educación es en estos momentos lo más importante? Porqué se reducen los presupuestos de sanidad mientras se financian obras públicas inútiles o se paga a la iglesia?

Preguntas a las que ningún político, ni dirigente europeo, ni empresario bancario ha salido a contestar.

Democracia, un valor en crisis

burki-merkelPor todo esto, por todo lo que está viviendo la sociedad Europea, son muchas las personas que ya no creen en la democracia. Al menos, la democracia tal y como se entiende hoy en día. La duda y la incredulidad son fáciles comprender a la vista de los dirigentes que gobiernan Europa. ¿Son realmente personas como Angela Merkel, Mario Draghi, Nicolas Sarkozy, David Cameron, Mariano Rajoy, Christine Lagarde las que quiere la sociedad Europea desea como dirigentes? (algunas de estas personas ni siquiera han sido elegidas por sufragio) ¿La sociedad quiere realmente los recortes que se le están imponiendo? Pero si se lleva la cuestión un poco más al fondo, la cuestión resulta ser ¿de que sirve un político actualmente si ya no decide nada?

En efecto, la población observa desencantada como vote lo que vote, no hay cambio alguno. Las políticas de partidos opuestos siguen siendo las mismas y el ejemplo español es quizá el más claro. José Luís Rodríguez Zapatero aplicó un cambio radical a su política social desde el estallido de la crisis mientras que Mariano Rajoy prometió frenar dicho giro neo liberal. No obstante, una vez en el poder (y no por placer, si no por presiones exteriores), M. Rajoy ha adoptado una política todavía más neo liberal.

Tras un cambio de gobierno, las políticas no han cambiado un ápice y incluso se han endurecido a nivel social. En Europa han cambiado una docena de gobiernos por partidos de oposición desde el inicio de la crisis. Y hasta la fecha, salvo (al parecer) François Hollande, todos los gobiernos han mantenido la misma política prolongada e incluso endurecida. ¿Para qué sirve votar? ¿Para que sirve cambiar de gobierno si sea elegido quien sea, la política aplicada será la misma?

La conclusión social se traduce el aumento del voto en blanco, de la abstención y de la búsqueda de partidos extremistas que ofrecen soluciones de una radicalidad brutal. Y en esto hay que indicar que tanto la extrema derecha como la extrema izquierda intentan aprovecharse de una coyuntura social degradada para ofrecer una falsa esperanza a personas sin futuro. Como de costumbre, ninguno de los extremos ofrece una opción válida ni realista a la crisis.

La conclusión a ojos de expertos y sociedad es que en Europa se pueden decidir una serie de cosas por la vía democrática pero otras no están al alcance de la Democracia. La misma génesis de las estructura europea impide este hecho. Por ejemplo, una de las palancas más importantes para la soberanía de un estado es el control de su moneda (para subir o bajar el valor de la moneda favoreciendo o no la inversión extranjera motivada por un cambio monetario beneficioso). No obstante, el valor del Euro está controlado por el Banco Central Europeo (BCE), un estamento desligado de los Estados europeos. Además, el BCE no puede prestar capital directamente a los Estados con lo que, en caso de rescate o necesidad, el dinero se presta a los bancos privados a una tasa de interés del 1% que luego lo prestan a los Estados a una tasa del 6%. Para añadir un punto más de crítica, además, el BCE obedece a las directrices del Bundesbank por su privilegiada posición en Europa y siguiendo en la filosofía de que hay que hacer caso de lo que dicta Alemania.

Mal que nos pese, en Europa vivimos en una especie de Democracia limitada. Podemos cambiar de gobernante, pero por ello se cambiará de política. Y ello viene por la falta de interés por aplicar un cambio. En las altas esferas políticas y presionados por los mercados financieros, se cree realmente que la austeridad fiscal es el camino a seguir para alcanzar el progreso.

El Pacto Fiscal y su marco, el MEDE

Siguiendo en el tema de la Democracia limitada, es interesante citar el acuerdo del Pacto Fiscal. Enmarcado por el Mecanismo Europeo de Estabilidad, se trata de una medida decidida unilateralmente por el gobierno alemán para intentar tranquilizar a los mercados. El objetivo de este pacto es el de limitar al 3% el endeudamiento máximo de un Estado. Cifra que ni siquiera el gobierno Holandés (que dispone de la triple A) está dispuesto a aceptar.

Lo más curioso es que este Pacto Fiscal ha sido recientemente aprobado por el gobierno conservador de Merkel y la oposición de izquierdas. Y la pregunta que se plantea es simple ¿por qué motivo Europa debería aplicar una medida absurda que reduce las opciones de supervivencia y que ha sido decidida unilateralmente por Alemania? Nadie ha contestado todavía a esa pregunta.

Pero las constituciones de varios Estados Europeos ya se han modificado para aplicar esta medida. Y lo peor, se han modificado sin consulta popular. En España hemos asistido al cambio de la Carta Magna sin consulta popular para introducir un cambio de trascendencia vital y lo ha hecho con el apoyo del partido de oposición. Pero los políticos (Mariano Rajoy en cabeza) consideraron que fijar un límite de crédito y sacrificar el futuro de España era una modificación menor de la Constitución y por tanto no debía ser sometida a referéndum.

Tan solo Irlanda ha aprobado este cambio por Referéndum.

La elección es nuestra:

No obstante, y tras tantos puntos negativos, conviene recordar que hay espacio a la esperanza. Pero obviamente, este espacio de maniobra exige un esfuerzo que radica esencialmente en un trabajo intelectual de apertura de ojos.

Europa ha llegado a este punto puesto que en su momento se implantaron una serie de medidas. Medidas que han conllevado el desastre que nos ocupa hoy. Aún así, un cambio todavía es posible pero valga la redundancia, requiere de un compromiso social. En definitiva, la sociedad debe elegir entre un capitalismo neo liberal (ninguna barrera al poder financiero de los mercados) o un capitalismo neo Keynesiano (dotar al estado de poder para proteger a la sociedad). Varias medidas podrían equilibrar la balanza socio-financiera que actualmente pende demasiado hacia el lado de la moneda y olvida las necesidades sociales. Algunos ejemplos se citan a continuación:

  • Imponer a las rentas más altas con bases imponibles elevadas (implantar impuestos progresivos que se apliquen realmente incluyendo no solo la renta si no los ingresos por beneficios accionariales)
  • Reinstaurar el Estado del Bienestar (financiar la educación y mantener una sanidad completamente gratuita para todas las personas)
  • Reducir o prohibir la precariedad en una empresa (fijar el tiempo máximo en que una empresa puede mantener un empleado en condiciones precarias, induciendo su contratación definitiva al cabo de éste periodo. Limitar el número de empleados precarios en una empresa)
  • Limitar los sueldos de los altos ejecutivos (con una tasa de 1 a 20 entre la persona con el salario menor y mayor en lugar de 1 a 1000 como actualmente y buscar una sociedad más justa en su globalidad)
  • Establecer un proteccionismo a escala Europea (no permitir la competencia directa entre productos fabricados en el Estado de Bienestar y respetando medidas medioambientales con otros que no cumplen con esas normas que son más baratos)
  • Aplicar una política macroeconómica expansiva y no de austeridad (evitar asfixiar la economía con la reducción del poder de compra, infundir el miedo en la sociedad…). Como apunte, éste es el modelo que Obama ha aplicado y que ha permitido generar empleo en Estados Unidos posicionando este país fuera de la crisis, generando empleo y con un PIB creciente.
  • Permitir que el BCE pueda prestar a la tasa del 1% a los Estados directamente sin tener que pasar por los bancos Europeos
  • Hacer pagar a los bancos un porcentaje del 5% de sus beneficios a todos los Estados en concepto de reparación moral y como forma de devolver el dinero prestado a los bancos. Fueron los Estados quienes salvaron los bancos durante la crisis de las subprimes y deben pagar por ello.
  • Imponer los beneficios por dividendos y limitar las rentas especulativas de los traders.
  • Frenar la evasión de impuestos por sedes fiscales en paraísos extranjeros. Si una empresa es Europea, debe declarar sus impuestos en Europa.
  • Obligar a los bancos privados a fomentar el crédito limitando los dividendos a repartir a final de año como medida temporal. Integrar un alto porcentaje de los beneficios en forma de capital empresarial para fomentar el crédito a familias y empresas.
  • Detener a los responsables de la crisis (directivos bancarios y líderes de gobierno) y someterlos a un tribunal bajo penas de prisión como se hizo en Islandia.

Todo con el objetivo de dotar de nuevo de capacidad de maniobra a los Gobiernos nacionales para mantener el Estado de Bienestar.

Conclusiones sobre una realidad absurda

Todo lo explicado anteriormente son hechos y hablan por sí solos. Personalmente no tengo mucho más que añadir salvo incidir en el hecho de la política que se está siguiendo actualmente: ¿Como es posible que algunas personas pretendan reactivar una economía nacional si todo lo que ayuda a crear empleo se está eliminando? Sin una Seguridad Social firme y fiable, con un paro elevadísimo, con una sociedad desencantada, sin ayudas a la creación de empresas, sin protección social, sin una educación accesible a todos es lógico pensar que nadie se atreverá a crear una empresa…

François Hollande lleva ya unas semanas al mando de Francia y parece que su intención es la de distanciarse de la política de Angela Merkel. Por el bien de todos los europeos (incluidos los alemanes) conviene que el intolerable cáncer llamado Merkel sea extirpado en las próximas elecciones y que el control de los bancos alemanes sobre toda Europa sea erradicado. Convendría recordar a Alemania que el 80% de sus productos para la exportación son vendidos en Europa situándola en una posición de inferioridad para negociar. En otras palabras, Alemania no es absolutamente nadie para imponer austeridad a ningún Estado de Europa.

No olvidemos tampoco un punto muy importante: ¿De qué sirve una macroeconomía fuerte si la sociedad está mal? El pretexto que se nos dice a través de los medios por el cual los recortes y la austeridad deberían ser buenos para la macroeconomía carecen de sentido si después se traducen en pobreza a nivel social. La economía es un modelo de funcionamiento humano al servicio del humano y no al contrario.

Por no incidir en el hecho de que el yugo de la austeridad no permitirá, dadas las circunstancias, mejorar la macroeconomía. Grecia lleva cuatro años en crisis. Se le ha rescatado 3 veces. Ha aceptado el mayor número de recortes y medidas de control de austeridad, está siguiendo al pié de la letra las exigencias de Alemania y en cambio, Grecia sigue en recesión. Lo mismo ocurre en Portugal y España. Es lógico pensar que tras cuatro años, el modelo que quiere imponer Alemania no funciona y corresponde a un craso error.

Valga decir que en Estados Unidos, Barack Obama no aprueba el modelo de austeridad Europeo y aplicó el modelo opuesto, el modelo de estímulo económico para Norteamérica con resultados diametralmente opuestos: un crecimiento del 3% y generación de empleo a día de hoy.

Ignacio Ramonet en Singulars

Si entrevista, en la que se ha basado este artículo, nos debe ilustrar a todos en estos momentos difíciles llenos de incertidumbre.

Singulars (TV3) – Entrevista a Ignacio Ramonet, director de “Le Monde Diplomatique, edición Española”

Quisiera finalizar con una frase del Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama en clara referencia a Europa y de la que muchas personas deberían aprender:

“No todo puede ser recortar mientras el desempleo crece”

Fuentes:

Programa Singulars – Entrevista nº 118 – Ignacio Ramonet